Entrada en vigor del C.P y ley se seguridad ciudadana
Tal y como nos ya dijimos hace un par de meses, en el día de hoy, no solo entramos en el mes de Julio, también lo hacemos en el mes de las reformas. Tanto es así que en el día de hoy entran en vigor dos de las reformas más importantes del año, la Reforma del Código penal y la Ley de Seguridad Ciudadana, si bien esta última es una ley autónoma, es fuertemente dependiente de la primera.
En cuanto a la reforma del Código Penal, es mucho lo que se ha hablado y escrito sobre todos y cada uno de los ámbitos y materias que se han modificado, entre los más destacados y a grandes rasgos, podemos hacer referencia a; la supresión de las antiguas «Faltas» (que hoy desaparecen) y la conversión de las mismas en Juicios Leves o en Sanciones Administrativas, dependiendo del tipo de delito; por otro lado la reforma endurece las penas a aplicar lo que ha supuesto un aumento deliberado de las penas previstas para estos mismos delitos respecto al anterior código, asimismo, se castigarán a partir de hoy una serie de delitos contra los animales, allanamiento de domicilio de persona jurídica y los delitos contra el orden público, entre los que hay que destacar, la Falta de respeto y consideración debida a la autoridad, que será castigada con multa de 1 a 3 meses, según establece el nuevo Art 556 CP.
Por otro lado entra en vigor hoy mismo la Ley de Seguridad Ciudadana, que desde el punto de vista del letrado que suscribe, no es otra cosa que un «batiburrillo» de cuestiones dispares que al no tener cabida en otros textos legales han sido incluidos en un «cajón desastre», y que contempla cuestiones tan dispares como la competencia para la tramitación, expedición y renovación de los Documentos Nacionales de Identidad, cuestión que nada tiene que ver con la seguridad ciudadana, aunque si lo tenga que ver con las consecuencias negativas para los ciudadanos que salgan a la calle sin el citado Documento, y que también se contemplan en dicha ley, aunque las sanciones que se prevén para tales hechos rozan la auténtica barbaridad.
Iván García